El feminismo moderno nunca ha sido tomado en serio. Gracias a eso ahora es la base de la resistencia contra la guerra en Ucrania

30 mayo 2022

El 24 de mayo celebramos en Rusia el Día Internacional de las Mujeres por la Paz y el Desarme. Esta celebración se instauró en 1982 en recuerdo de los hechos del Campamento pacifista de mujeres en Reino Unido que protestaron contra el despliegue de armas nucleares norteamericanas a Berskshiere2. Este año coincide cuando la guerra en Ucrania cumple tres meses. En esta guerra, probablemente la más documentada en la historia de humanidad, el movimiento feminista ha llegado a ser uno de los semilleros de resistencia más notables. El 26 de febrero, dos días después del inicio de la guerra, el movimiento publicó su manifesto. Hoy, en todo el mundo, por lo menos en 40 países, el movimiento tiene sus activistas y unidades que siguen creciendo. El movimiento había empezado como una iniciativa horizontal autoorganizada, que se ha transformado en el movimiento antibélico más visible en Rusia y fuera del país.

Hay investigaciones que muestran que la igualdad de género está conectada con la política de paz. Los estados con un alto nivel de violencia doméstica tienen mucha posibilidad de ser violentos también en geopolítica. Al revés, cuanto menor sea el nivel de violencia contra las mujeres y mayor sea el nivel de representación en su gobierno, menor será la probabilidad de conflicto armado.

Además, la plena inclusión de las mujeres en el proceso de toma de decisiones a nivel estatal aumenta la probabilidad de un acuerdo de paz y aumenta en un 35% la probabilidad de su cumplimiento en al menos 15 años.

Entre diferentes iniciativas civiles, como la nueva bandera rusa blanca-azul-blanca (substituyendo el blanco por el rojo), el movimiento de Andréi Sájarov o el de la “cinta verde”, el movimiento feminista sigue siendo el mayor entre las luchas antibélicas que existen ahora. Analizando porque es así, las activistas dentro del movimiento creen que la razón es porque las feministas ya habían sido una fuerza de movilización bien organizada y ya habían sabido como generar canales de comunicación, atraer la atención de los medios y organizar la recaudación de fondos que ahora, en particular, sirve para la gente que ha sido despedida de su trabajo por su visión política antimilitarista.

Al comienzo de la guerra, en Rusia existieron por lo menos 45 grupos feministas de base con la experiencia de unirse y crear redes. Cada día la resistencia femenina ofrece diferentes formas de activismo cívico – desde la difusión de información fiable sobre lo que está sucediendo en Ucrania a la ayuda económica.
Antes de la guerra las feministas ya sabían como movilizar sus fuerzas, pero para mucha gente que se ha unido más tarde, la guerra ha sido el detonante para unirse a maneras de protestar más abiertas, más anónimas y guerrilleras.


De hecho, en Rusia existe la censura militar, y el movimiento intenta romper el bloqueo de información en el país a través sus acciones. No hay un centro donde generan las acciones, por ejemplo para comunicar dentro de la red de las activistas, el movimiento usa “bots” en Telegram. Su comunicación entre los 30 mil seguidores es descentralizada, así es más fácil garantizar que la policía no atrape al grupo de coordinación.

Las protestas toman cualquier forma: Desde limpiar graffiti pro-militares en las calles de Belgrado, Serbia, hasta organizar exhibiciones a puerta cerrada con objetos artísticos como ramas que no están brotando, simbolizando primavera que nunca ha llegado.
Las activistas se encargan de diferentes acciones: desde pensar en formatos de acciones como el arte escénico hasta comunicar con periodistas y organizaciones feministas extranjeras.

Una de las acciones más notables es “Mujeres en negro”  que consiste en cada viernes vestir ropa negra, coger flores blancas y se manifiestan en un lugar público de la ciudad, en referencia al movimiento antifascista de los estudiantes alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. La idea es realizar esta acción todos los viernes hasta el final de la guerra.

Otra acción Mariúpol 5000, nombrada en honor a la ciudad ucraniana que ha sufrido los bombardeos, ha sido una de las más provocativas, con tumbas y memoriales improvisados en los patios de las ciudades.

El movimiento ahora tiene dos prioridades principales de lucha: el desarrollo del movimiento de protesta y la difusión de información de varias maneras, incluso fuera of-line, con la ayuda de folletos, memorandos, copias impresas de artículos de medios independientes sobre la guerra. Recientemente, invitan a la gente a escribir mensajes contra la guerra en billetes y pagar con ellos, como si se pasaran ideas de mano en mano.

Las acciones tienen que cumplir con ciertos criterios: que no pongan a sus participantes en peligro, que sean fácilmente reproducibles y que atraigan mucho la atención. A pesar de eso, muchas activistas sufren represión de la policía y el gobierno. Una de las activistas en San Petersburgo lleva más de un mes en la cárcel por un caso penal de desacreditación del ejército, acusada substituir las etiquetas de precios en las tiendas con información sobre las víctimas de la guerra en Ucrania.

Las actividades incluyen acciones muy masivas, y microacciones como imprimir noticias alternativas y ponerlas en buzones, donar dinero al fondo de huelgas, solicitar deducción de impuestos o explicar como negarse al servicio militar hasta hacer palomas de papel de los libros antimilitares antiguos como de Remarque.

Mucha gente no tiene acceso a información fiable, no entiende lo peligroso que está pasando con ellos y en el mundo entero. Por lo tanto, el primer paso para involucrar a estas personas en la protesta es transmitirles el significado de todos los hechos, o mejor dicho, su sinsentido y crueldad. Si una persona, por ejemplo, no quiere ir a las protestas callejeras o no siente el sentido de escribir a las autoridades, tratan de ofrecerle el máximo número de formas de resistir. Como ayuda con el acceso a la información, o traducciones de artículos a otros idiomas.


Prácticamente, todos los medios impresos independientes ya han sido cerrados, por lo que los activistas contra la guerra deberían asumir el papel de dichos medios para difundir la verdad entre la población rusa que no tiene acceso a Internet y VPN, así fue como ha aparecido el periódico contra la guerra Zhenskaya Pravda (La verdad de las mujeres) dedicado, entre otras cosas, a la movilización encubierta y abierta e historias personales de las mujeres que eligieron su propia forma de protestar, por ejemplo, negando a entrenar artilleros.


Feminismo moderno a veces está criticado por ser cosa de burguesía donde protestan mujeres con ingresos superiores al promedio, que no tienen nada más que hacer, pero este caso nos muestra que mujeres de las granjas y de los pueblos pequeños participan también en las acciones.

Lo que el feminismo moderno nunca ha tomado en serio se convirtió en su “as en la manga”. El tiempo ha demostrado que esta iniciativa es resiliente y eficaz bajo la dictadura, porque es horizontal. Exactamente por eso, también es más difícil incapacitarlo. Es posible inhabilitar a algunas activistas, pero sin líderes y con muchas personas participantes en un movimiento transregional y transcontinental, es imposible destruirlo completamente.

Kristina Shperlik

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