El Comercio Justo es un movimiento que nace durante los años 60 en Holanda. El año 1969 se abrió la primer tienda con productos de Comercio Justo en Holanda y poco a poco la filosofía del Comercio Justo se fue extendiendo por todo Europa.

Este movimiento pretendía cambiar la esencia de la cooperación que había habido hasta ahora entre los países del denominado primer mundo, los países del Norte y los países del Sur. Esta cooperación se había basado hasta el momento, en la ayuda y bajo una perspectiva paternalista y de superioridad.

El Comercio Justo nace con la visión de pedir y reclamar justicia más que ayuda para que se puedan solucionar las situaciones de pobreza y miseria en las que se encuentran algunos de los países del Sur. Ante unas prácticas comerciales proteccionistas que aplican los países más ricos económicamente sobre los más pobres, este movimiento, propone un comercio diferente del que hasta ahora existe y con unas normas y objetivos claramente diferentes. Un comercio que sea justo para todas las partes que entran en juego cuando se produce un intercambio. Un comercio justo, frente a un comercio injusto.

El Comercio Justo pues, es una alternativa al comercio internacional, ante los criterios únicamente económicos que este último tiene en cuenta. El Comercio Justo añade valores éticos que abarcan aspectos tanto ecológicos como sociales y de género. Contribuye al desarrollo sostenible ofreciendo mejores condiciones en el comercio y garantizando los derechos de las personas productoras y trabajadoras, así como personas socialmente marginadas, particularmente al Sur.

Por tal que un producto pueda ser considerado de Comercio Justo, su producción y elaboración ha de haber seguido los principios;

  • Salarios y condiciones de trabajo dignas
  • Relación comercial a largo plazo
  • Los productores/se destinan parte de sus beneficios a las necesidades básicas de sus comunidades
  • Ausencia de explotación infantil
  • Igualdad entre hombres y mujeres
  • Funcionamiento participativo
  • Respeto por el medio ambiente

Desde SETEM proponemos el Comercio Justo claramente vinculado al concepto de Consumo Responsable:

“Aquella acción de compra (o de no compra) que escoge los productos según criterios éticos, sociales y medioambientales, potenciando los productos que forman parte de un modelo alternativo de economía: justo y sostenible ambientalmente, socialmente y económicamente.”

Desde SETEM trabajamos las tres vertientes del Comercio Justo, la sensibilización, la denuncia y presión política y la comercialización, puesto que consideramos todas ellas importantes por tal de darlo a conocer, y poder exigir a las Administraciones Públicas y a nuestros Gobiernos un consumo responsable y un cambio real en las estructuras económicas mundiales. Llegando así a nuestro objetivo final de ir construyendo un mundo más justo para todo el mundo.