Silvia Felipe y su maleta jarocha

02/02/2012

SETEM Euskadi

Siempre he pensado que una de las mejores formas de saber cómo le ha ido a alguien en un viaje, es viendo que trae en su maleta... Si trae regalos para sus amigos y familia, si ha sacado muchas fotos, y si cuenta la historia del lugar visitado, lo habrá pasado bien y habrá disfrutado del lugar.....Pero si no cuenta la historia del lugar, sino la de las personas que ha conocido, y si trae regalos a su gente, pero también trae una sonrisa para regalar a quien se cruce en su camino, entonces ha hecho uno de los viajes más importantes de su vida. Cuando yo volví de Veracruz, llegué al aeropuerto con una maleta grandota llena de ropa, regalos,...., y con una maleta que todavía no he empezado a deshacer...

    Esta maleta, imposible de deshacer, contiene miles de cosas, porque tiene mil bolsillos y rincones: en ella, guardé cada abrazo que los niños me dieron en la escuelita, y están colocados justo al lado del bolsillo donde escondí todos y cada uno de los besos que me dieron estas personitas; cada tarde, cuando terminaba el tallercito, agarraba todos los besos y los abrazos, y los metía en un bolsillo de la maleta, para que no se me perdiera ninguno.... En un frasquito conservé las pocas energías que me quedaron después de la semana de campamentos, porque fue una semana agotadora.... Al lado de este frasquito, en una caja fuerte, coloqué las sensacio/site/es/euskadi/testimonio/view/62nes de estos campamentos, porque para sentir la alegría de ver gozar a los niños no hace falta tener la batería cargada... En esta caja fuerte guardé la ternura que sentí al cuidar a Chiqui en el camión, la alegría que me invadía cada vez que Fallo me llamaba para enseñarme algún pez en el acuario (eh! Quería que yo lo viera!), las ganas de huir de las juntas de evaluación al final del día... Decenas de sentimientos están allí guardados, y si en algún momento, no tengo ganas de sonreír porque la rutina de mi ciudad me ha vuelto a atrapar, sólo tengo que abrir la caja, y seguro que se escapa una sonrisa.

    En una cremallera secreta de mi maleta guardé cada detal/site/es/euskadi/testimonio/view/62le de mi familia mexicana. Siempre estarán guardadas todas las sonrisas y carcajadas que madre e hijo se echaban en la tienda, y que hacían que yo riera con ganas sólo por escucharles, ¡y sin saber cual era la broma! Nunca saldrá de esta cremallera mi agradecimiento hacia ellos por hacerme sentir una más de su familia, como si fuera un sobrina lejana; y, tampoco se escapará la admiración que siento hacia esta mujer valiente y luchadora... ¡Cómo pesa este bolsillo de mi maleta!

    En toda maleta, siempre hay un neceser, que es fundamental, porque si vas a un viaje sin neceser, ¡estás perdida! En el neceser de mi maleta jarocha tengo guardada toda la amistad que he recogido en mis dos meses como mexicana. Guardo amistades fuertes y grandes, que ocupan muchísimo espacio, (es que el neceser es enorme...) y sin las que no hubiera podido estar en Los Predios; son amistades descubiertas con un café, con una mordida, con unas uvas, con un dibujo, con una tortura, con una camisa negra....con un montón de cosas que se resumen en una sonrisa y un abrazo...¡Ay! En estas dos semanas en mi ciudad, ya he abierto un par de veces el neceser para volver a sentir la calidez de esos abrazos... Pero en el neceser, también están esas pequeñas amistades, esas personas que no te da tiempo a conocer mucho, pero que recuerdas porque algún detalle de ellas se queda clavado... Ojalá algún día tengamos tiempo de conocernos más, ¿verdad?

    Otra de las cosas que pesa mucho en mi maleta son las realidades observadas; la violencia doméstica, los problemas con el alcohol y la droga, la paternidad en adolescentes, los niños de la calle, los niños maltratados,....todo esto lo traigo en mi maleta, porque nunca se está demasiado lejos, demasiado ocupado o demasiado cansado, cuando algo en tu estómago se ha despertado...

    Ya ven, ¡hay tantas cosas en mi maleta! Hay una mirada de un niño que no olvidaré nunca, están las historias de mujeres que han luchado más en su vida que muchos soldados en sus guerras, está la felicidad de haber conocido a personas únicas, ¡Tantas y tantas cosas!... Supongo que os imagináis que esta maleta no tiene ruedas, ni la facturé en el aeropuerto...; mi maleta jarocha la traje en el corazón, y pesaba tanto, que mi corazón se rompió... En el momento de la despedida en Los Predios, el peso de la maleta hizo una gran grieta en mi corazón, y en la despedida en el ADO, el corazón no pudo más y se rompió; pero tranquilos, la maleta no se abrió y nada se perdió, porque aunque roto, el corazón sigue llevando la maleta jarocha....