Ignasi Boleda

16/06/2011

SETEM Catalunya

"Su forma de organizarse era completamente asamblearia, lo decidía todo el pueblo, era un modelo muy diferente al de la empresa privada donde trabajaba. Las decisiones se vivían mucho más de primera mano, y no se delegaban. El experiencia fue verdaderamente un punto de inflexión.


El Campo no te cambia, a la mayoría de gente como mínimo, pero sí te ayuda a hacer cosas, y creo que una gran ventaja es que lo he podido vivir en pareja, y luego lo vives también con los hijos.

 

Compartir el día a día con esa gente me ayudó a comprender mejor la realidad de allí. Trabajas con ellos, y eso te sirve para conocerlos mucho mejor. Es importante tener en cuenta que tú no vas a enseñarles nada, porque obviamente no tienes conocimientos de agricultura. Simplemente les ofreces lo que tú tienes, la mano de obra, la ayuda. Esto te une mucho más a la gente que te acoge. "

Ignasi Boleda, participante en los Campos de Solidaridad

Hablamos con Ignacio, participante en 1993 en el Campo de Solidaridad de El Salvador, y quien ha sabido aplicar tanto en su vida cotidiana como actividad asociativa y profesional los aprendizajes adquiridos a lo largo de la experiencia.

Testimonio extraído de la publicación 'La taca d'oli. 20 años de Campos de Solidaridad: impacto en la sociedad catalana'