José Martín Saugar Abellán

02/03/2017

SETEM Campos de Solidaridad SETEM MCM

Todo el mundo lo dice, en un mes no vas a cambiar el mundo, y es cierto, pero lo que también es cierto, por lo menos en mi caso, es que algo cambia en ti. Muchas veces me he preguntado, y lo sigo haciendo, por qué el mundo es tan injusto, por qué no se hace nada por cambiarlo, y realmente es difícil encontrar respuestas, pero gracias a esta experiencia he empezado a entender y a sensibilizarme con que realmente es posible cambiar las cosas, que está en nuestras manos. Eso sí, también he empezado a tomar conciencia de que es un trabajo dificilísimo, casi utópico, y quizá esto sea una gota en el océano, pero una de las cosas más importantes que te traes de allí es que le pones cara y nombre a esos problemas que antes veía tan lejanos en los medios de comunicación. Oía que eso pasaba en el “tercer mundo”, y yo, sinceramente, lo veía tan, tan lejano, que parecía que sucedía en otro planeta. Lo que también he confirmado es que no existe un primer, segundo ni tercer mundo, existe un solo mundo, éste, y que todos vivimos en él, y que si alguien puede cambiar algo, somos nosotros.

Gracias a esta experiencia, ya sé que esas cosas no pasan en otro planeta, ya sé que el niño que se lava en los charcos se llama Tolosa, que el niño que es huérfano y vive con su hermana, se llama Kalab, que el niño que seguramente lleve meses sin sonreír es Asnqo, y que le ha hecho mucha ilusión enseñarnos su casa, y al igual que a él, creo que todas las personas con las que estuvimos apreciaron el que cuatro “colgados” llegasen de no se sabe muy bien donde y compartiesen con ellos su tiempo, sus juegos, sus risas, su “english pitinglis”, y les diesen un poco de atención y cariño, y espero que para ellos fuese tan especial como lo fue para mí.