Desde la época del colonialismo europeo, los países del sur dedican sus mejores tierras al cultivo del café y otros productos como el cacao, el plátano y la caña de azúcar. Estos productos se exportan al Norte, enriquecen a grandes empresas y los campesinos y campesinas del Sur no ven los beneficios.

El café se ha convertido en la principal fuente de riqueza de muchos países productores asociado muchas veces a un sistema de explotación similar al de la época colonial basado en grandes plantaciones propiedad de unos pocos terratenientes.
En este entorno, donde las grandes empresas multinacionales tienen vía libre para aplicar sus políticas comerciales más agresivas, las organizaciones de pequeños productores comienzan a organizarse y a hacer oír su voz.

Una leyenda

El cultivo de café se inició en Yemen hacia el año 575. La leyenda más popular explica que una noche un pastor vio como sus cabras bailaban con gran excitación cerca de un arbusto donde crecían una gran cantidad de pequeños frutos de color rojo. Intrigado por lo que pasaba, el pastor probó los frutos y se pasó toda la noche despierto. A partir de entonces el café en infusión se consumió de manera habitual en el mundo islámico para alargar las oraciones.
Hacia finales del siglo XIII se descubre que tostando el café se mejora el sabor, gana en aroma y se conserva durante más tiempo.

El colonialismo

Durante la colonización, los europeos robaron a los pueblos autóctonos sus mejores tierras quedándose con los recursos naturales que les interesaban.
La población autóctona, para poder sobrevivir, tuvo que trabajar en condiciones de esclavismo en las tierras que habían sido suyas. Al mismo tiempo se impuso la cultura europea, y la diversidad y riqueza cultural de estos pueblos quedó apagada. Los europeos introdujeron el cultivo de café en sus colonias americanas sobre el siglo XVIII mediante grandes plantaciones controladas por terratenientes. A finales del siglo XIX estas grandes plantaciones se extendieron por África y Asia.

La descolonización

Con la descolonización quedan más manifiestas las fuertes dependencias económicas y comerciales del Sur empobrecido hacia el Norte rico.
Respecto al poder político, este sigue estando en manos de un grupo de personas vinculadas a les ex colonias interesadas de manera especial en velar por sus propios intereses.
En los años ochenta aparece la problemática de la deuda externa: los países del Sur no tienen dinero para pagar los créditos que han solicitado.
Los bancos y el Fondo Monetario Internacional imponen la aplicación de planes de ajuste económico para generar divisas y poder retornar los créditos.
Una de las propuestas de estos planes fue la dedicación de las tierras fértiles al cultivo de productos para la exportación, como el caso del café, y su venta en los mercados mundiales. Otra fue la aceptación de la inversión directa de las multinacionales.

Al final siempre salen ganando los mismos.

Foto: Familia productora de café de Chiapas (México)

Foto: El cultivo de café se inició en Yemen hacia el año 575