La mayor parte de los pequeños productores de café no están organizados, viven en zonas aisladas, no disponen de infraestructura para vender directamente su producción en los mercados locales y desconocen los mecanismos de fijación de precios del café. Este hecho provoca que dependan completamente de intermediarios locales.

Los intermediarios, en México reciben el nombre de coyotes, en Perú el de pirañas y en Indonesia se conocen como tiburones.
Desde los años ochenta, los pequeños productores de café se han estado organizando. Gracias a su propio esfuerzo y al apoyo de organizaciones que han impulsado, propuestas como las del Comercio Justo, están en proceso de construcción de estructuras organizativas, productivas y comerciales capaces de influir positivamente en las condiciones de vida de sus comunidades y hacerse un espacio en las redes internacionales de distribución de café.
Actualmente hay más de 500.000 caficultores de 22 países de África, Asia y América Latina agrupados en organizaciones que comercializan parte de su producción bajo los criterios de Comercio Justo. Buena parte de estos pequeños productores también trabajan en red organizados en asociaciones de Comercio Justo.

Foto: Maria Albert. Desde los años ochenta, los pequeños productores de café se han ido organizando en cooperativas