¿Porqué este
programa?
Crisis en el mercado del café. ¿Qué está ocurriendo en estos momentos? El café es la materia prima que más divisas mueve en el mundo, después del petróleo. De su cultivo y transformación dependen más de 100 millones de personas, la mayoría de las cuales son pequeños campesinos o jornaleros de grandes plantaciones, que sobreviven con salarios irrisorios. Los pequeños propietarios, a su vez luchan cada día por sobrevivir, ya que tienen que vender su café a precios tan bajos que no pueden cubrir sus necesidades básicas. En estos momentos el mercado del café está en crisis, en el 2001 los precios del café volvieron a caer dramáticamente. Estas bajadas se han debido en gran parte a que en 1989 dejó de aplicarse el acuerdo internacional relativo al café, cuyo objetivo era garantizar un nivel mínimo de beneficio a los países exportadores, así como un equilibrio entre la oferta y la demanda, hoy inexistente. El desequilibrio actual provoca la concentración de excedentes, controlados por las grandes empresas transnacionales, que hacen bajar de nuevo los precios del café. Así, actualmente los precios del café están sometidos a la dinámica del libre mercado, los precios se determinan especulativamente a través del mercado de futuros en las bolsas de Londres y Nueva York, aunque el café se produce exclusivamente en los países del Sur. La especulación causa grandes fluctuaciones en los precios. En 2002 se pagaron en los países productores los precios más bajos en los últimos 30 años, por debajo de su coste de producción: 41 USD por saco de 1 quintal (0 46 kgs.) para café arabiga no lavado, mientras que el coste de producción está entre 60 y 90 USD por saco. Esto supone un efecto devastador para quienes dependen directamente de la producción y comercio del café en los países productores. Muchos productores se están viendo obligados a vender sus fincas, muchas cooperativas hacen bancarrota y la mano de obra contratada se queda sin empleo. En los grandes cafetales las negociaciones colectivas son extremadamente difíciles o imposibles. Frecuentemente, los trabajadores reciben menos del sueldo mínimo legal y las mujeres aún menos, el trabajo infantil es frecuente y los servicios de vivienda y salud son pésimos o inexistentes Todo esto repercute en los niveles de desarrollo humano de países en ocasiones ya fuertemente empobrecidos: a nivel individual los campesinos y jornaleros tienen que dejar de mandar a sus hijos al colegio, no pueden pagar servicios de salud ni medicinas, a veces ni su misma alimentación. A nivel colectivo, los estados disponen de menos fondos para las necesarias coberturas sociales y sanitarias. Sin embargo, la caída de los precios internacionales del café no se ha reflejado en el precio que paga el consumidor final de una taza de café. Así, las pérdidas de los pequeños productores se transforman en mayores beneficios para las principales empresas multinacionales que dominan el mercado: Nestlé: Nescafé, Bonka, La Estrella. Dowe Egberts (filial de Sara Lee Corporation): Marcilla, Soley. Kraft Jacobs Suchard: Saimaza, Columba. Procter and Gamble: Folgers, Millstone (mercado americano). Frente a esta situación, y conjuntamente con campañas de presión dirigidas tanto a las empresas multinacionales que controlan el mercado, como a los organismos internacionales y gobiernos locales para que tomen medidas que restablezcan un equilibrio entre la producción y la demanda con nuevos acuerdos internacionales que regulen el mercado, creen valor añadido en el producto y den alternativas reales al desarrollo rural que garanticen una vida digna a los productores, surgen otras formas que cambian el sistema de consumo imperante. Así, el consumo de café en el Primer Mundo puede transformarse en una actividad de apoyo a los pequeños productores de café del Tercer Mundo a través de las redes de Comercio Justo, fomentando además el movimiento cooperativo como motor en las políticas de desarrollo. Programa El buen café es bueno
para todos/as
A través de este programa, iniciado en España en el año 2000, se intenta mejorar la implantación y lograr un mayor consumo del café producio y comercializado a través de las redes del Comercio Justo. Altercafé, la marca de café de Comercio Justo de la importadora Alternativa 3 con la que Setem está trabajando, está elaborado con grano de café que proviene de tres cooperativas de Africa y de América Latina que reciben un precio justo por su café, lo que les permite poner en marcha proyectos sociales para mejorar las condiciones de vida de miles de familias campesinas:
¡ Una taza de café puede
cambiar muchas cosas !
Si deseas obtener más información, llama a al 902 01 28
38 y pregunta por Mónica Aparicio. E-mail: maparicio@setem.org. |