| La
forma más eficaz de trabajar la Educación para el
Desarrollo es recurriendo a actividades dinámicas, participativas,
utilizando en definitiva diferentes recursos que atraigan la atención
de las personas con las que se desarrolla la actividad. Esto es
primordial cuando son orientadas a niños y niñas:
juegos cooperativos, cuentos, habilidades plásticas, danzas,
representaciones, vídeos...
Los recursos concretos utilizados en cada caso,
pueden variar, dependiendo de las características del grupo
(edad, número de participantes, entorno en que se desarrolla
la actividad…), de lo que se quiera transmitir, y de cómo
se quiera plantear la actividad por parte de quien la solicita.
La característica principal por tanto
es que cada participante debe ser el o la protagonista de lo que
queremos transmitir. En ese sentido, podemos hablar de Aprendizaje
más que de Educación.

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