La nueva Carta Internacional de Comercio Justo, un documento básico para la justicia social

23/10/2018

SETEM Madrid

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A finales de septiembre se presentó la nueva Carta Internacional de Comercio Justo, respaldada por más de 300 organizaciones a nivel mundial, se trata de un documento actualizado de los principios de este movimiento.  

Una renovación del compromiso del Comercio Justo necesaria para luchar por una mayor justicia social a nivel global. “Las necesidades de las personas y el medio ambiente deben ser la prioridad frente a la maximización de los beneficios económicos” señalaba Juan José Martínez, presidente de la Organización Internacional de Comercio Justo. Instando a “representantes políticos, empresas, organizaciones sociales y a la ciudanía a adoptar la visión de la Carta de Comercio Justo y así favorecer un sistema comercial que no deja a nadie atrás”.   

La carta recoge alguno de los impactos contrastados del Comercio Justo:

- Aumenta los ingresos y la seguridad de obtenerlos a los productores y productoras.

- Contribuye al empoderamiento de las personas trabajadoras a través del fortalecimiento de la democracia en sus organizaciones y el fortalecimiento de sus voces en la cadena de suministro

- Aumenta la participación de la mujer en la actividad económica y en la toma de decisiones

- Complementa el trabajo de otras iniciativas en materia de protección del medio ambiente y lucha contra el cambio climático. 

“Más de 4.000 organizaciones de base, que representan a más de 2 millones y medio de productores y productoras a pequeña escala, trabajadores y trabajadoras en más de 70 países, trabajan en Comercio Justo. Sus productos se venden en miles de tiendas y el trabajo de incidencia de sus organizaciones socias y miembros involucra a responsables políticos de todos los continentes y ha ayudado a llevar las responsabilidades sociales y ambientales a la agenda de las empresas líderes”.

Sin embargo, más allá de estas cifras para la esperanza, la Coordinadora Estatal de Comercio Justo señala que su relevancia no se puede entender sin ser conscientes de que, actualmente, el 1% de la población mundial posee tanta riqueza como el resto de habitantes del planeta.

En las últimas décadas, el comercio mundial ha crecido dos veces más rápido que la producción global, una paradoja que solo ha beneficiado a una minoría. Mientras la economía global ofrece datos de crecimiento, la desigualdad ha aumentado de forma excesiva.

El movimiento trabaja por acabar con lacras persistentes pero erradicables como el hambre y enfrenta retos como el cambio climático y las migraciones forzosas.

Por todo ello, son necesarios modos de producción y comercialización que antepongan a las personas y al planeta frente a los beneficios económicos. El comercio convencional ha demostrado ser un sistema fracasado para alcanzar su prometido “desarrollo” o transformación social para todas las personas.

El Comercio Justo no es caridad, es colaboración para el cambio. Como señala Marco Coscione, de la Coordinadora Latinoamericana y del Caribe de Comercio Justo (CLAC), los pequeños agricultores, trabajadores rurales y artesanos no son “beneficiarios” del Comercio Justo, son los protagonistas y verdaderos líderes del cambio en sus comunidades y a nivel nacional.    

La Nueva Carta, además de profundizar y desarrollar más ampliamente los principios básicos del Comercio Justo, aborda con mayor claridad su relación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Si quieres conocer más en profundidad la Nueva Carta de Comercio Justo y sus principios, léela y descárgala aquí.